Siempre conmigo mamá y papá.

En tres días perdí a mis papás. Vivir el proceso del cáncer en mi mamá me sirvió a hacerme a la idea de que mi mamá se iría en algún momento (desde niña me resistía a pensarlo), pero estos 10 meses sirvieron como despedida y una terrible resignación los últimos días. Hubo tiempo de repetirle todos los días, desde mucho antes que estuviera enferma, lo mucho que la amábamos, le agradecí mil veces por ser la mamá y la abuela ejemplar que fue, por haberme amado tanto a mi y a mis hijos, por su apoyo, y por los interminables desayunos que compartimos.

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Con mi papá fue diferente, y no amigos, no les diré que era el hombre de mi vida, o mi hombre favorito… si lo fue, en algún tiempo mientras era niña seguro lo fue, seguro fue mi héroe y el hombre más guapo, pero empecé a crecer y fue inevitable ver que no era mi héroe, ni el hombre más guapo, fue empezar a descubrir sus errores y manías, ¡que siempre chocaron con las mías!

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No seré hipócrita en decir que estaba en paz con él. Estuve mucho tiempo enojada, y aún lo estaba cuando en un abrazo mi esposo me dijo: falleció tu papá. Las piernas me temblaron y sentí la misma sensación cuando el doctor me dijo del cáncer de mi mamá. ¡Cuánta paciencia me faltó! ¿Cuántos años más creí que estaría aquí para sanarnos? Dicen que si quieres ver algo bueno de alguien esperes a que se muera, y no, mi papá no fue perfecto, a decir verdad fue un tipo talentoso y soberbio a la vez, y quitando sus últimos años donde no sonreía y caminaba con dificultad, hoy me es fácil recordar lo bien que bailaba salsa y rock and roll con mi mamá, lo bien que le salía el falsete en la canción Malagueña, haber ganado un premio nacional de periodismo por su facilidad para escribir, y lo gran abuelo que fue con mis hijos.

Es una frase trillada, pero hoy la entiendo: siempre despedirte y decir a la gente lo que sientes, porque no sabes cuándo será la última vez…

Son días de aferrarme a fotografías, a re leer una y otra vez conversaciones en el teléfono, recordar buenos momentos con mi mamá, y escarbar en los recuerdos de mi papá para verlo sonreír.

Y como uno tiene que aprender de las experiencias buenas y malas, solo diré que el cáncer de mi mamá y la muerte de mi papá me ha hecho fuerte y selectiva. Qué importante darse cuenta que en momentos difíciles hay familiares que se vuelven desconocidos y desconocidos que se vuelven familia. Familia muy cercana que no te dio ni un mensaje por celular, y ajenos que no te soltaron en días tan difíciles.

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Espero no atosigarlos más con estos escritos que me sanan y me liberan, pero una vez más agradezco a quien estuvo conmigo todo este tiempo, quien me dio abrazos tan reparadores, miradas de empatía y cariño, y quien me demostró cuánto me quieren.
¡Gracias de verdad a todos ustedes!
Hoy, espero que mis papás estén juntos y descansando, y si en algo les puedo dar algo de tranquilidad es estando bien, para ellos, para mis hijos, esposo, hermanas, familia y amigos.

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Viviré el resto de mi vida repitiéndome el “Sonreír siempre”, y aunque por momentos es muy difícil, tengo el mejor ejemplo de que no es imposible.

¡Hasta siempre a Don Deme y Feliciana López la pierdeglobo! El negrito y mamá Chanita la más bonita!
¡Gracias siempre por tanto! ¡Los amo!

Por Tony Degollado.

 

Sonreír siempre. Hasta luego Feliciana.

Los últimos días de mi mamá no fueron fáciles, el desgaste que la enfermedad había hecho en su cuerpo ya era más visible, había estragos de meses de esfuerzo y lucha permanente, de dar un nivel más de lo que la fuerza de su cuerpo le permitía, de sonreír muy fuerte con el alma aunque en físico apenas veíamos una ligera sonrisa.

Me enojé mucho, incluso más que cuando me enteré de la presencia del cáncer, allá por julio del 2018. Me enojaba verla sufrir y luchar ante una enfermedad que ya iba muy adelantada en la carrera, sentía rabia con la vida, con Dios, con la enfermedad. Y al mismo tiempo, cuando imperaba mi parte racional, me decía «era algo que ya sabías» y sí. El diagnóstico de mi mamá nunca fue alentador, aunque ganamos algunas batallas y tuvimos momentos de respiro que festejamos, en el fondo sabíamos las implicaciones del cáncer por lo avanzado que estaba. Sólo que no es algo sencillo de tener presente. Fue un camino sinuoso, de estrés constante, de vivir todos los días a gran velocidad; siempre había algo que hacer: trámites, papeleos, tratamientos, medicinas, pero lo maravilloso de esto, es que nunca dejamos la escencia pues siempre teníamos algo más divertido que hacer: desayunos, comidas, cenas, sesiones de fotos, paseos, viajes, disfraces, bailes, bromas y risas… siempre muchas risas. El cáncer no nos frenó. Tuvimos la fortuna de seguir, de tomar por los cuernos la situación y bailar con ella. Nos dolía, nos pesaba, nos frustraba, pero ¡ah qué buena bailada le dimos a esa enfermedad!

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El viernes pasado mi mami se fue. Dejó este mundo físico, que al menos por ahora es el que más duele. Aunque sepamos que estará siempre presente, porque creánme, lo está. El dolor de su ausencia física cala hasta el más mínimo nervio en el cuerpo. Mi mamá sigue presente en las risas, en las copas que nos echamos el sábado, en las carcajadas hasta privarnos, en los ostiones que nos deboramos el domingo, en el caldo de pescado y las mojarras del lunes, en el desayuno en la parroquia de hoy. Está en ponernos siempre aretes y brillo en los labios, como nos recordaba siempre: «¿ya te pusiste aretes?». Está en los planes que tenemos y los que seguramente vamos a inventar. Me duele, duele mucho. Cuando pienso en todo aquello en lo que ya no va a estar físicamente, siento cómo algo en mi corazón se quiebra pero, de manera casi inmediata, cuando pienso en todo en lo que sí estuvo y todo lo que tuvo la oportunidad de vivir, mi corazón encuentra calma. Rió mucho, bailó, comió, caminó, ¡disfrutó! Siempre con mucha energía, envidiable ¿eh? La verdad no es porque sea mi mamá, pero fue a toda madre.
Mi mami tuvo una vida maravillosa. En sus últimos días pudo despedirse de nosotros, agradeciendo, cerró ciclos en paz y hasta el final, nos enseñó siempre. Supo guiarnos para hacerlos fuertes, unidas y dar la cara a las adversidades. Formó una gran familia, con tres hijos más y dos nietos maravillosos (sin comtar a los perris, porque Tomasa sabía que tenía que ir con ella cuando le preguntaba ¿Y tu abuelita? ¡Ve con tu abuelita!)

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La pérdida es muy dura, y tal vez lo más difícil venga después, cuando regresemos a la rutina o más bien, cuando nos toque crear nuevas rutinas, ahora sin ella. No le podré contar cómo estuvo mi día, ni chiflar cuando llegue a verla, tampoco colgar nuestras llamadas telefónicas con un largo «byeeeeeeeeeeeee». Ahora nos toca ser artistas, nos toca crear algo nuevo sin ella físicamente, algo nuevo con ella acompañándonos en el recuerdo, en el alma, en el corazón.

Gracias Feliciana por tu amor, por tu entrega, por tu ser, por tu presencia, por tus sonrisa, tus risas, tus abrazos, tus cariños, tus enseñanzas.

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¡Hiciste un trabajo maravilloso!

Te amo, te amaré siempre.

 

Por Tali Degollado.

Mi mamá antes.

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Los últimos meses hemos relacionado a mi mamá con cáncer, y pues es normal, ese intruso llegó a robarnos la vida como la conocíamos, la energía y ha demandado toda nuestra atención. Pero mi mamá es mucho más que cáncer.

Hoy quiero hacer un tributo a mi mamá, a Maria Feliciana en su faceta de madre, que ha sido una muy buena.

La veo junto a mi mientras escribo esto, está dormida y agotada de todo: de medicinas, de dolores, de incomodidades y de ver cómo se ha ido desgastando. Sólo quiere dormir, su batería se va agotando, y aunque todos queremos conectar su cargador a alguna fuente inagotable de energía, no podemos.

Pero mi mami, es algo mucho más que su enfermedad.

Hoy quiero hablarles de ella antes del cáncer. No quiero que se me olvide, y tal vez en unos años que lea esto, me sirva para tener presente lo maravillosa que ha sido. Mi mami, Felicia como le digo, es una mujer fuerte, se dedicó a ser profesora de primaria más de 30 años, fue mi maestra en 5to año, no me dejaba decirle mamá, en el salón era la maestra, aunque en el recreo podía ir a donde estaba para que me diera más dinero por si se me acababa. Me amarraba con un cinturón a la silla para que comiera y pues de ahí nació mi afición por el buen comer, su lema «plato limpio» lo sigo aplicando hasta el día de hoy. Le gusta dormir su siesta después de comer, y a mis 8 años me regaña y me obliga a dormirme, yo astuta,  espero a que se duerma y me paro de la cama para irme a jugar. Me hace mi lechita, esto último aplica para mis 7…15…17…23…27…30 años.. viviendo con ella o no, siempre me hacía me lechita. Felicia ha tenido errores, no por ser mi mamá la voy a venerar, la verdad es que tuvo varios errores, pero bueno, ¿quién no? Y a pesar de eso, se perdonó y pudo vivir aún con ellos.

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Le encanta la fiesta, disfruta bailar, empezó en el mundo del beber ya mayor, pero una vez que entró en él dijo «¡de aquí soy!» Y qué bueno, porque eso me permitió ponerme unas cuántas buenas fiestas con ella. Es alérgica a los mariscos, sin embargo, sus camarones enchipotlados son los mejores que he probado (y seguro que probaré) en toda mi vida. Es la mejor cómplice para organizar fiestas, comparte tu emoción y su paciencia es una cosa grosera, con ganas de decirle «¡ya ma! ¡Enójate!»
Le encantan las manualidades, bordar lentejuela, punto de cruz, y otros que no me sé los nombres. Es la mejor compañera para ver Investigation Discovery, aún en la madrugada. Nunca dice que no, cuando decidí irme lejos, aunque le doliera, dijo «está bien, te apoyo».

No es nada tierna, es bastante tosca de hecho, le digo «te amo» y su respuesta es «si,gracias» jajaja, esto sí me dio risa. En su defensa no siempre lo hace, solo tenía que poner algo que la hiciera quedar mal con ustedes (aunque no se olviden que me amarraba para comer ¿eh?). Fue reina de su escuela, y su manera de enseñar y de ser, hizo que se ganara el amor de niños ahora ya señores de todas las edades, que a pesar dd esa voz ronca y que probablemente daba miedo, la recuerdan hoy como una gran maestra.

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Feliciana ha sido una buena madre, abuela y suegra, ha sabido darnos amor y libertad, dejarnos tomar nuestras decisiones y afrontar nuestros errores, y saber que por más amor que nos tengamos, cada una es dueña de su vida.

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Es por donde se le pueda ver un mujerón.
El cáncer la ha cambiado, pero igual todos cambiamos. Vale la pena recordar hoy todo lo que es. Para los que la conocen, saben que no miento. Y pues para los que no tienen el gusto, esta es mi madre.
¡Feliz día a mi mamita hermosa, Feliciana López!

Por Tali Degollado.

 

La fortaleza sigue.

Hace casi 10 meses llegó el cáncer a nuestras vidas… uuufff ¡Que molesta e incómoda visita! Regresando del mejor viaje de mi vida decidió visitarnos, tal cual como cuando acabas de comer, estás satisfecha de la comida, con el estómago lleno y el corazón contento, y ¡pum! Llega la visita y no puedes hacer la siesta. Te queda esa sensación de haber estado tan contenta y… ¿por qué carajo ya no pudiste hacer la siesta en paz? ¿Me entienden?
Total, se te espantó la siesta, y aprendiste a comer rico y a seguir disfrutando la comida, (con todo y que tuvieras una visita que fuera la piedrita en el zapato). Así hemos vivido los últimos meses, disfrutando de los buenos momentos aún con el pelo en la sopa.
En mi familia es el cáncer, en muchas otras puede ser el cáncer o cualquier otra enfermedad propia o de un ser querido la que nos pone en jaque.
Mi mamá ha sido fuerte este tiempo, y me enorgullece mucho la entereza con la que ha tomado su enfermedad, pero quizá no toda la gente lo toma así, y ahí es donde está el trabajo del resto, familia, amigos, e incluso desconocidos. Por el simple hecho de ser humanos, considerados, y tener empatía con los demás.

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La ven guapa y sonriente en fotos, pero no hay fotos de los días difíciles, con dolor, vómito, agotada por los medicamentos.
Nadie habla de los comentarios imprudentes, las miradas incómodas al ver una cabeza sin cabello, dificultad para caminar, o usando una silla de ruedas.
No tienes que ser un millonario altruista y excéntrico para donar todos tus millones para el estudio de la cura para el cáncer, ni tienes que ser un famoso para recaudar fondos, o hacer viral un hashtag. ¡Esto es más simple! Hay mucho que puedes hacer que no implica dinero.

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La próxima vez que veas a alguien enfermo:
* Evita las miradas con lástima, si alguien enfermo está luchando y sonriendo, ¿qué te hace pensar que tú estando sano, puedas saludarlo con una cara triste y lágrimas?
* Evita las miradas morbosas e intimidantes.
* Regálale tu mejor sonrisa. ¡Sonreír cura!
* Se empático con el o ella y sus familiares.
* Regala tu compañía. La compañía positiva, sana, reconforta y alegra.
* Sé paciente y considerado.
* Sé respetuoso de sus tiempos y emociones.
Si has pasado por una situación así me entenderás, si no, deseo con el alma que nunca lo vivas, pero que sepas ser una buena compañía y sepas que tu cariño y comprensión a conocidos o desconocidos en una situación así, nunca estará de más.
A quienes nos llenan de amor, oraciones, y su buena vibra: muchas muchas GRACIAS, ¡Que la vida te lo recompense siempre!

 

Por Tony Degollado.

Regalos.

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Mañana cumple años mi mamá, ¡71 gloriosos años!
Los últimos días he tenido que salir a centros comerciales y supermercados, y ha sido inevitable pensar “¿Que le regalo a mi mamá?”

Por mucho tiempo mi mamá y yo hacemos bromas que lo que nos faltó fue un apellido de abolengo y mucho dinero, pero que el gusto por los desayunos de señoras copetonas y las compras ya lo teníamos (así fuera comprar tonterías).

Mi mamá ha sido una mujer guapa desde siempre, (tal vez de ahí los celos absurdos de mi papá), siempre ha sido arreglada y con muy buen gusto. Mi mamá no ha tenido que gastar fortunas en ropa, accesorios o maquillajes costosos, como ella bien dice: la que es bonita, ¡es bonita!

Desde siempre nos ha encantado ver ropa y zapatos. Y lo tengo que decir, a ella no le gusta repetir ropa en las ocasiones especiales, es una coqueta hermosa natural, le gusta andar bonita ¡y le encanta estrenar!
Bien… entonces he pensado, tacones no puede usarlos, ropa tiene incluso sin estrenar, flores se marchitan y la verdad que no le encantan.

¿Qué se le regala a alguien que la enfermedad empieza a agotarla? a incomodarla… aquí están de más los regalos materiales. Y entonces pienso que es muy bonito recibir regalos, a mi me encantan. Pero es más increíble aún los regalos que no cuestan!

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Decidí no comprarle nada a mi mamá, y ha sido inevitable pensar en lo que le he regalado, lo que mis hermanas, mis hijos y yo le hemos regalado por muchos años. Seguro recibió regalos no gratos, seguramente ella me hizo con esmero el mejor regalo de cuidarme, apoyarme y amarme, lo envolvió y le puso el mejor moño y quizá yo le regalé muchos desvelos cuando me iba de antro, cuando era un adolescente insoportable, mucha preocupación cuando me iba al carnaval o cuando iba mal en la prepa, tal vez yo le llegué a dar esos regalos mal envueltos que a veces te tocan en los intercambios.
Si mami, tal vez algunos regalos fueron chafas, y se que muchos otros han sido regalos valiosos, pero todos los has abierto y agradecido con gusto.
Mis hermanas y yo te hemos regalado muchas satisfacciones, mis hijos te han regalado muchas sonrisas y amor. Y sobre todo tú nos has dado grandes regalos de cumpleaños y en el día a día.
Así que mientras veo aparadores, no hay nada que se me ocurra regalarte, ¡nada!
No hay tacones tan perfectos que puedas pisar, y no hay un vestido o una bolsa que sea justa para agradecerte por todo!
Pero mañana, sin falta, te haré reír con mis tonterías como siempre, partiremos pastel y te cantaremos las mañanitas!

A partir de hoy no me gustaría dar regalos, se me antoja más dar cosas que no caduquen, ¡ni pasen de moda! Momentos, recuerdos, fotografías sonriendo, besos y muchos abrazos!
¡¡¡Háganlo ustedes también!!!

 

Por Tony Degollado.

Tu sonrisa es el mejor antídoto.

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Hoy es el Día Internacional
de la lucha contra el Cáncer, hoy es un día común para muchos, porque cuando la enfermedad no está en tu familia, ves todo tan lejano y a la vez tan imposible…

¡Hace algunos meses le diagnosticaron a mi mami cáncer! Y entonces la perspectiva cambió completamente, porque hoy no solo compartimos la imagen ni ponemos en redes el «hashtag» de lucha contra la enfermedad, ésta vez la estamos viviendo en carne propia.
Y escuchamos mucho mas frecuente frases y palabras que antes nadie mencionaba: «guerreras», «luchar», «tengan fe», «pidan a Dios», «no desistan» y un largo etcétera, hoy no es un día normal para mi familia, hoy es un día que nos recuerda la importancia de vivir cada día.

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Hoy, quiero reconocer a todos esos que, como nosotros siguen en pie de lucha, a los que no han desistido, a los que siguen teniendo fe y pidiendo a su Dios fuerza para seguir adelante, a todos los guerreros que están enfrentando valientemente los medicamentos, los procesos dolorosos y hasta las miradas incómodas de las personas.

Hoy quiero reconocer a mi mami, que nos enseña cada día que la vida es una, que tengas o no tengas cáncer, hay que vivirla y disfrutarla, que la actitud es mas fuerte que cualquier medicamento, que la unión es poderosa, que ¡el amor puede contra todo!
Mami, hoy es un día cualquiera para muchos pero para mí, es el recordatorio de que tu sonrisa es el mejor antídoto contra el mal que sea.

Por Xochitl Degollado.

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Mis hermanas

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Cuando se recibe a fuerzas el cáncer en la familia, supongo que cada integrante toma las cosas de distintas maneras. En este camino de vivir a fuerzas el cáncer en mi familia, todos: nietos, hijas, esposos, tías, tíos, primos, abuela, todos hemos asumido actitudes diferentes, y creo que todas están justificadas por el shock de recibir a la visita permanente e incómoda a tu casa.

Hay familiares que han llorado y hay quien nos ha inyectado de buena vibra.
Hay quienes se han adherido a nuestro dolor y quien tal vez le ha faltado un poquito de empatía, pero al final del día todos como familia estamos unidos.
Pero mis hermanas… ay mis hermanas!!!

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Ambas son objetivas, enfocadas en ocuparse más que preocuparse.
Una mantiene la calma y muchas veces guarda silencio, dice que todo va a estar bien y ve más opciones, desde internet hasta lo que le dijo un compañero que hacía la hermana de una vecina de su tía, pero siempre con la actitud de sumar.
Otra con su abrumadora ecuanimidad y optimismo me provoca gritarle y decirle: carajo ya llora y quiébrate de una buena pinche vez!!! (Cosa que no dudó que hagan cuando están a solas o con sus esposos).
Pero ambas, están aquí cuando yo evidentemente hay días que me derrumbo, cuando un día lloro y me sirve de katarsis, y al otro estoy de vuelta como un ave fénix.

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Mi mamá jamás dejó que mis hermanas y yo estuviéramos más de un día enojadas una con la otra, y cuando alguna vez mi hermana mayor y yo nos peleamos hasta los jaloneos (por cierto, yo gané) mi mamá gritaba angustiada como si fuera la tercera guerra mundial “¡Cálmense! ¡Son hermanas!”

Estoy segura que mi mamá hizo, hace y seguirá haciendo un gran trabajo! Mis hermanas son mis mejores amigas, mi extensión, y mi fuerza!
¡Gracias mamá por llenarnos de amor y hacernos fuertes!
Gracias Tatis y Carna por lo que hacen por mi y por nosotras todos los días!
Seguimos hergggggmanaaaas!!!
¡Las amo!

 

Tony Degollado

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Tatuajes

Siempre me han gustado los tatuajes; me hice el primero siendo adolescente, y me faltan aún algunos cuantos. Pero más que el gusto de la tinta sobre la piel, hacerse un tatuaje con alguien o dedicado a alguien, creo que es una muestra única de romance y complicidad… es hacer palpable el hecho de querer traer contigo a esa persona para siempre!

El tatuaje de hoy es emocionante, pequeño pero gigante en significado.  Desde que mi hijo era un bebé mi mamá le decía “Papachito”, y Mau desde siempre le ha dicho a mi mamá “Mamachita” o “Mamachi”.

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Dudo que a mi mamá le encanten los tatuajes, aparte de su expresión de dolor y sufrimiento, crecí escuchando que eran para los de “la cárcel”, jajaja! Pero en su inmenso amor, esta señorona de 70 años ha ido creciendo con sus hijas y nietos, ha aprendido a usar el celular y las redes sociales, sabe qué meme, qué tacones, qué muñecas y qué videojuegos están de moda.  En octubre del año pasado se tatuó junto con mis hermanas y yo, y hoy lo hace con su nieto, que más que nieto, estoy segura que lo ve con el amor de una madre.
A 8 días de su quinta quimioterapia, apenas con peso recuperado y la hemoglobina más alta, mi mamá nos sigue mostrando lo increíblemente fuerte que es. Ha pasado a estar en el sector de los “tatuados como en la carcel” por darle gusto a sus hijas, y a su “Papachito”, a desprenderse de ideas arraigadas, a aguantar el dolor físico de un tatuaje (que a mi gusto es un dolor bonito), y sobre todo que hace todo esto con tal de vernos felices. 
Todos deberíamos algún día tatuarnos con y para alguien.

¡Me encantan los tatuajes, y me encanta mi mamá!

 

Tony Degollado.

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Tony Degollado.

El poder de dar gracias.

Mis hermanas siempre nos molestan a mi esposo y a mí por ser tan agradecidos. Siempre estamos dando gracias, «gracias por venir» «gracias por sacar a basura» «gracias por servir la comida» «gracias, gracias gracias…» y es que es una costumbre que hemos adquirido sin querer, estando juntos. A veces hasta chocamos y hasta nos han llegado a regañar de tanto agradecer, pero la verdad es que se siente bien.

En medio de una situación difícil, dar gracias es sanador y liberador, es tener la posibilidad de reconocer que allá afuera, donde no hay caos ni temor, hay un espacio en tu vida donde cabe el agradecimiento y la capacidad de ver otras cosas, que hay algo bueno por lo cual estar aquí y seguir.

Esto va más allá del cáncer, ¿eh? Se hace presente en cualquier situación que represente adversidad. Decir GRACIAS es dar una parte de ti al Otro, llámese persona, vida, situación o Dios. Es bajar un poco el ego, nuestras creencias de superioridad y afinar más nuestra humildad. Es recordarnos que no somos invencibles y que, cuando recibimos el apoyo del Otro para alcanzar algo, nos sentimos reconfortados, fuertes, capaces; nos sentimos agradecidos.

Hoy viernes 19 de octubre, quiero dar GRACIAS. Porque seguimos avanzando, seguimos caminando y seguimos creciendo. ¡Que si estamos creciendo! Es irónico que tengamos que crecer tanto sólo hasta que tenemos una adversidad con nosotros, pero así pasa. No le encuentro lógica, créanme, la idea es siempre aprender y siempre crecer y trabajar en ser mejores personas y así..sí, lo hacemos, pero cuando al delicioso platillo que es la vida, se le agrega el condimento de la adversidad, sí que se hace rica. No soy chef, pero si lo fuera diría que es una explosión de sabores en tu boca (siempre he querido usar esa frase en algo que escriba) y tal cual, todo explota.  Y ese condimento, afortunada o desafortunadamente, que a veces es sumamente agrio, le da un toque especial, y crecemos, ¡vaya que crecemos!

No quiero que sea una ocasión especial para dar gracias, hay que darlas todos los días, gracias a quien está leyendo esto, que mientras me lee puede compartir un poco de mi sentir, o tratar de, en verdad gracias.

Se siente bonito y está bien.

Sólo para terminar, hoy es el día internacional del cáncer de mama, ya que llegaron al final de mi escrito, sólo como recordatorio, practiquen el chequeo frecuente, empecemos con el autocuidado.

Ahora sí, hasta pronto.

¡Gracias!

 

Citlalli Degollado.

 

Sobre enseñanzas de mi madre.

Pasó la tercera quimioterapia. Mientras me desmaquillo, me baño, y me preparo para dormir, tengo casi la misma sensación como cuando regresas de una fiesta. La plática, las carcajadas y la adrenalina de una tarde divertida siguen presente.
Hoy es diferente que hace casi tres meses, cuando me frustraba que la gente no entendiera por lo que estaba pasando (aún cuando ni siquiera yo me atrevía a decirlo).

Cuando ves que el resto del mundo no se detiene por tu dolor, cuando en realidad el mundo no se detiene por ti o por nadie. Es cuando de alguna manera extraña y hasta mágica sacas fuerzas no sé de donde.
Supongo que esta enfermedad llamada Cáncer, como seguramente tantas otras enfermedades, tiene la capacidad de poner tu mundo de cabeza, te hace darte cuenta que los que parecían tan amigos no lo son, y gente ajena se vuelven tus más comprensivos y leales compañeros. Hace al más ateo rezarle a todos los santos, y hace al más creyente renegar de Dios.
Hace que tus días sean una subida y bajada de emociones, de inseguridades y de miedos.
Lloras y casi instantáneamente te limpias las lagrimas para estar fuerte para los tuyos.
Y en algún momento empiezas a creer de una manera casi romántica que el “amor ayuda”, que la unión da fortaleza.  Y es real, ¡es cierto! ¡Meto las manos al fuego por ello!

En momentos así, valoras más que nunca a tu familia, a tu familia política, tus cuñados se vuelven tus hermanos, tus hermanas y tu son simplemente una misma, y tus hijos, tu esposo, y tu familia ¡lo son todo! Los amigos se vuelven cimientos y las palabras de empatía y aliento no hacen más que fortalecerte todos los días.
Hay muchas cosas que esta enfermedad me está enseñando… mi mamá lo ha sabido hacer desde siempre. Vivir al día, disfrutar cada momento, sobreponerse rápido, sonreír, perdonar, ponerse aretes y pintarse los labios para estar lista para lo que venga.
No puedo aún agradecerle al cáncer por llegar a nuestras vidas, y dudo que algún día lo haga! Pero agradezco y festejo por tener la familia que tengo, por tanto amor y apoyo, por los amigos, por los buenos deseos, los buenos momentos, y por estar aquí!
Por sacar fuerzas aún en medio de tantas lágrimas y tanta vulnerabilidad.
Confirmo que soy una mujer segura y fuerte, mis hermanas y yo lo somos…

¡Tenemos a la mejor maestra!

Tony Degollado.

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